lunes, 22 de junio de 2009

¿Los mejores Juegos Bolivarianos?

por Álvaro M. Sotomayor Leytón *
Es innegable que el sueño bolivariano para Sucre se hará realidad en menos de tres meses, pero también es cierto que Bolivia no hizo lo suficiente para que los XVI Juegos Deportivos Bolivarianos sean "los mejores de los últimos años". Más de una autoridad ha anunciado que la nueva versión de la justa deportiva regional será "la mejor", pero tales dichos ¿tendrán el sustento necesario para ser considerados como tales?Vayamos por partes. No hay duda que a 81 días de la contienda bolivariana la atención se ha centrado en el avance físico de las principales obras, las mismas que hasta el momento están en un ritmo frenético de construcción, más no de conclusión.Ingresar al terreno de desmenuzar los motivos del marcado retraso nos llevaría demasiado tiempo, pero es importante, al menos, marcar algunos hitos desde la nominación de Sucre como sede de los Juegos Bolivarianos.El 10 de agosto de 2005, Sucre celebra con gran algarabía tras ser nominada como sede de las decimasexta versión de los Juegos, luego de una ardua campaña protagonizada por el Comité Olímpico Boliviano (COB) y el Gobierno Municipal de Sucre.El 19 de mayo de 2006, prácticamente nueve meses después, se posesiona al primer directorio del Comité Organizador de los Juegos Bolivarianos (CODEBO) en presencia del presidente de la Organización Deportiva Bolivariana (ODEBO), el venezolano Fernando Romero.Ya para esa época, las autoridades locales tenían una idea de la cantidad y tipo de infraestructura deportiva a construir en diferentes zonas de la ciudad, pero todavía no se hablaba del inicio de obras ni de la forma exacta de su financiamiento.En julio de 2006, el diputado Favio Pórcel criticaba una división marcada entre autoridades municipales y prefecturales, pese a haberse firmado un convenio interinstitucional a principios de mayo de ese año. Dijo que la sede corría riesgo ante dichas controversias.La Prefectura cuestionaba el tipo de convocatoria emitida por la Comuna para adjudicar los estudios a diseño final de las infraestructuras, y a ello se sumó el Colegio de Arquitectos, ya que las autoridades municipales no tomaron en cuenta el "concurso de anteproyectos". Este tema, lamentablemente, provocó retrasos en la adjudicación.Además, la Asamblea Departamental del Deporte se declaró por primera vez en estado de emergencia por la inquietante tensión entre autoridades.Prácticamente hasta agosto de 2006, poco se hizo para consolidar la estructura organizativa de los Juegos, ya que a fin de mes se nombró a tres directores, claro está, sin recursos económicos para gastos de funcionamiento, que a propósito, recién fueron programados para 2007. Seis directores fueron legalmente posesionados recién el 13 de septiembre de 2006.Los cuestionamientos a los directores fueron otro factor que degeneró el andamiaje de la organización, al extremo de forzar renuncias al interior del comité operativo.Gran parte de 2007 se tornó pesado por enmarañamientos a todo nivel. Alarmó demasiado que el proceso de adjudicación de obras se haya retrasado, ya que recién el 13 de septiembre de 2007 presentaron a las empresas constructoras del coliseo polideportivo, piscina olímpica y poligimnasio.Sin embargo, se avanzó poco hasta fin de año, principalmente porque los conflictos de la Capitalidad impidieron su normal desarrollo.En ese sentido, las obras comenzaron a construirse a inicios de 2008, pero los proyectos mal elaborados, adjudicaciones dudosas (caso de la piscina), el temporal de lluvias, entre muchos otros aspectos, hicieron que el avance de obras (en esa gestión) sea tediosa y poco dinámica.Es por ello que cuesta creer que se puede avizorar la llegada de "los mejores Juegos de los últimos años". Al parecer, la única herencia real y palpable a favor del deporte será contar con infraestructura deportiva de primer nivel, claro está, cuando estén plenamente concluidas, ¿será en septiembre?, es la gran pregunta.
* El autor es periodista de CORREO DEL SUR

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